Importancia de la Recuperación de la Memoria Histórica en el Imaginario Social de las Víctimas de la Desaparición en Colombia
La tragedia de los desaparecidos en Colombia, aun no termina, la negligencia de los gobiernos de turno, que en palabras de un politólogo, se ha convertido en una política de Estado, ante todo criminal, que no reconocen los derechos de las víctimas, ni la verdad victimológica que abarca la desaparición forzada en Colombia, ni siquiera se busca hacer cesar la ola criminal contra quienes se erigen como activistas y defensores de los derechos humanos, y le hacen oposición a un régimen despiadado arraigado en nuestra historia a través de la impunidad y las sierras, que son aun el sustento político de quienes dominan y legislan en este país, tan solo al ver las elecciones pasadas para la conformación del Congreso, se evidenció, como desde las cárceles se escogieron y distribuyeron las votaciones y las cuotas políticas, cambiando el payaso, pero con el mismo circo. Entonces surge la pregunta, ¿Cuál es la importancia, o relevancia de la recuperación de la memoria histórica para las víctimas de la desaparición forzada?¿Que necesitamos para ello?
Para resaltar el papel de la importancia que juega la recuperación de la memoria histórica, se viene a nuestra mente, aquella gran oratoria de Jorge Eliecer Gaitán, quien fue arduo defensor del reconocimiento de la memoria histórica en el imaginario social colombiano, de aquella cruenta masacre de las bananeras, perpetrada por el Estado en defensa de los intereses de los capitalistas extranjeros. En aquella ocasión, el 7 de febrero de 1948 durante la “Manifestación del Silencio”, en plena Plaza de Bolívar, Jorge Eliecer Gaitán, esgrimía ante el entonces presidente Mariano Ospina Pérez, la inolvidable “Oración por la paz”, lo que es para nosotros, un fundamento básico de la recuperación de la memoria histórica, en la que este ilustre personaje de nuestra historia señaló; “Os decimos finalmente, Excelentísimo señor: Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!”, y es precisamente ese dedo de la ignominia el que debe recuperar la memoria histórica de las víctimas, derrocando la verdad institucional, de tal manera que este pueblo amnésico no olvide la tragedia de la desaparición forzada.
En Colombia, no ha habido hasta hoy, un derrocamiento de la verdad institucional, a pesar de que en ocasiones se ha logrado cierto grado de verdad, y hasta de justicia, y en ocasiones se han elaborado memorias históricas donde las víctimas recuperan algo de su dignidad y logran contar su verdad, esta no trasciende al plano histórico de la nación colombiana. Se debe partir de la base de que la recuperación de la memoria histórica, no consiste solo en llegar a la verdad desde las víctimas, sino del ofensor y esto solo es posible a través de la justicia, entendida esta como el sometimiento de los actores criminales a el aparato judicial, para que imponga la respectiva responsabilidad penal, se esclarezcan los hechos, y además se impute la responsabilidad civil en estas actuaciones e inclusive se genere la responsabilidad del Estado, puesto que la recuperación de la dignidad de las víctimas, no solo es posible a través de la verdad, sino que requiere que se compensen los daños causados a las víctimas, bien sea por los actores violentos o por el Estado. Dicha memoria histórica no será tal, mientras no esté en las páginas oficiales de la historia, por eso consideró, que como bien los señalaba Gaitán, dicha verdad debe figurar en las páginas de la historia, a través de la afrenta pública, del señalamiento y esclarecimiento de los hechos a través del dedo de la ignominia. Mientras la nación colombiana no recupere su memoria, no solo la histórica sino la natural, no podremos hablar de una memoria histórica recuperada, y no habrá una reparación del tejido social ni la recuperación del orden social, si desde los estrados políticos públicos, se sigue ocultando la veracidad de lo ya logrado, y se pretende negar la trascendencia de estos hechos ante la opinión pública.
“Que la verdad y la memoria son muy importantes para la sociedad porque sin ella, ni las víctimas pueden hacer el duelo, ni la sociedad puede, sin memoria colectiva, construir un futuro donde la guerra que hemos vivido no se repita. Y dicen los otros que la memoria y a verdad son cargas que no sirven sino para reabrir las heridas, lo cual puede ser muy doloroso, y de lo que se trata es de sanar por lo tanto es mejor decir: “silencio que ya pasó”.” Cabe señalar que si una herida no es bien tratada, y no se limpia todo indicio infeccioso, no cicatrizara bien y terminara por infectar y engangrenar el miembro. Ahora, sino se busca esclarecer la verdad, por dolorosa que sea, el daño a la salud mental de las víctimas, su trauma psicosocial se agravara, y será más difícil y tortuosa la dignificación de las víctimas. Es claro que para las víctimas de la desaparición forzada, la “memoria dolorida” debe esclarecerse y salir a la afrenta publica, para lograr una reconciliación, a través de la verdad, justicia y reparación (compensación), buscando la reparación del tejido social afectado, siendo imprescindible el derrocamiento de la verdad institucional, para así recuperar la identidad, integridad moral y cultura y algo de la dignidad de las víctimas.
Para las víctimas de la desaparición forzada es importante la recuperación de la memoria histórica, expresada en los términos expuestos anteriormente, toda vez que al dignificar su estado de victimas, al recuperar una identidad, y la integridad moral y cultural, y recibir la compensación por los daños, tener el duelo que se merecen, para así proyectar su vida hacia el futuro, y dignificar su existencia.
En muchas ocasiones, los hijos de las victimas materiales, proyectan en su vida los esfuerzos de sus padres que significaron el resultado de la tragedia, en la mayoría de las ocasiones la defensa de los derechos humanos, o la lucha contra el régimen político establecido.
En cuanto ha lo que es necesario para lograr dichos objetivos, como lo he venido diciendo, es necesaria la afrenta pública de las victimas contra el estaus quo, de manera que se genere la conmoción social por la ocurrencia de las desapariciones forzadas, es necesario también, que se derroquen las versiones oficialistas y criminales que soslayan la realidad de la desaparición, y es imprescindible que las victimas reciban la compensación por los daños, morales y materiales, que no constituyen una reparación, sino como bien lo hemos venido señalando una compensación, toda vez que no se puede volver al estado anterior de las cosas, sino simplemente aminorar los efectos del trauma causado, por lo cual debe procurarse como mínimo que la victima viva su vida cómodamente y de manera digna.
1. HIJOS POR LA MEMORIA Y CONTRA LA IMPUNIDAD Camilo Álvarez, Alejandra Gaviria Serna, Manuela Gaviria Serna, Nadia Caruso, Oscar Pedraza, José Darío Antequera.
2.Gaborit, Mauricio. RECORDAR PARA VIVIR: EL PAPEL DE LA MEMORIA DOLORIDA EN LA TRANSFORMACIÓN DEL IMAGINARIO SOCIAL Y DE LA IDENTIDAD. Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), El Salvador