jueves, 11 de noviembre de 2010

Importancia de la Recuperación de la Memoria Histórica en el Imaginario Social de las Víctimas de la Desaparición en Colombia

Importancia de la Recuperación de la Memoria Histórica en el Imaginario Social de las Víctimas de la Desaparición en Colombia


La tragedia de los desaparecidos en Colombia, aun no termina, la negligencia de los gobiernos de turno, que en palabras de un politólogo, se ha convertido en una política de Estado, ante todo criminal, que no reconocen los derechos de las víctimas, ni la verdad victimológica que abarca la desaparición forzada en Colombia, ni siquiera se busca hacer cesar la ola criminal contra quienes se erigen como activistas y defensores de los derechos humanos, y le hacen oposición a un régimen despiadado arraigado en nuestra historia a través de la impunidad y las sierras, que son aun el sustento político de quienes dominan y legislan en este país, tan solo al ver las elecciones pasadas para la conformación del Congreso, se evidenció, como desde las cárceles se escogieron y distribuyeron las votaciones y las cuotas políticas, cambiando el payaso, pero con el mismo circo. Entonces surge la pregunta, ¿Cuál es la importancia, o relevancia de la recuperación de la memoria histórica para las víctimas de la desaparición forzada?¿Que necesitamos para ello?


Para resaltar el papel de la importancia que juega la recuperación de la memoria histórica, se viene a nuestra mente, aquella gran oratoria de Jorge Eliecer Gaitán, quien fue arduo defensor del reconocimiento de la memoria histórica en el imaginario social colombiano, de aquella cruenta masacre de las bananeras, perpetrada por el Estado en defensa de los intereses de los capitalistas extranjeros. En aquella ocasión, el 7 de febrero de 1948 durante la “Manifestación del Silencio”, en plena Plaza de Bolívar, Jorge Eliecer Gaitán, esgrimía ante el entonces presidente Mariano Ospina Pérez, la inolvidable “Oración por la paz”, lo que es para nosotros, un fundamento básico de la recuperación de la memoria histórica, en la que este ilustre personaje de nuestra historia señaló; “Os decimos finalmente, Excelentísimo señor: Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. ¡Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia!”, y es precisamente ese dedo de la ignominia el que debe recuperar la memoria histórica de las víctimas, derrocando la verdad institucional, de tal manera que este pueblo amnésico no olvide la tragedia de la desaparición forzada.


En Colombia, no ha habido hasta hoy, un derrocamiento de la verdad institucional, a pesar de que en ocasiones se ha logrado cierto grado de verdad, y hasta de justicia, y en ocasiones se han elaborado memorias históricas donde las víctimas recuperan algo de su dignidad y logran contar su verdad, esta no trasciende al plano histórico de la nación colombiana. Se debe partir de la base de que la recuperación de la memoria histórica, no consiste solo en llegar a la verdad desde las víctimas, sino del ofensor y esto solo es posible a través de la justicia, entendida esta como el sometimiento de los actores criminales a el aparato judicial, para que imponga la respectiva responsabilidad penal, se esclarezcan los hechos, y además se impute la responsabilidad civil en estas actuaciones e inclusive se genere la responsabilidad del Estado, puesto que la recuperación de la dignidad de las víctimas, no solo es posible a través de la verdad, sino que requiere que se compensen los daños causados a las víctimas, bien sea por los actores violentos o por el Estado. Dicha memoria histórica no será tal, mientras no esté en las páginas oficiales de la historia, por eso consideró, que como bien los señalaba Gaitán, dicha verdad debe figurar en las páginas de la historia, a través de la afrenta pública, del señalamiento y esclarecimiento de los hechos a través del dedo de la ignominia. Mientras la nación colombiana no recupere su memoria, no solo la histórica sino la natural, no podremos hablar de una memoria histórica recuperada, y no habrá una reparación del tejido social ni la recuperación del orden social, si desde los estrados políticos públicos, se sigue ocultando la veracidad de lo ya logrado, y se pretende negar la trascendencia de estos hechos ante la opinión pública.


“Que la verdad y la memoria son muy importantes para la sociedad porque sin ella, ni las víctimas pueden hacer el duelo, ni la sociedad puede, sin memoria colectiva, construir un futuro donde la guerra que hemos vivido no se repita. Y dicen los otros que la memoria y a verdad son cargas que no sirven sino para reabrir las heridas, lo cual puede ser muy doloroso, y de lo que se trata es de sanar por lo tanto es mejor decir: “silencio que ya pasó”.” Cabe señalar que si una herida no es bien tratada, y no se limpia todo indicio infeccioso, no cicatrizara bien y terminara por infectar y engangrenar el miembro. Ahora, sino se busca esclarecer la verdad, por dolorosa que sea, el daño a la salud mental de las víctimas, su trauma psicosocial se agravara, y será más difícil y tortuosa la dignificación de las víctimas. Es claro que para las víctimas de la desaparición forzada, la “memoria dolorida” debe esclarecerse y salir a la afrenta publica, para lograr una reconciliación, a través de la verdad, justicia y reparación (compensación), buscando la reparación del tejido social afectado, siendo imprescindible el derrocamiento de la verdad institucional, para así recuperar la identidad, integridad moral y cultura y algo de la dignidad de las víctimas.

Para las víctimas de la desaparición forzada es importante la recuperación de la memoria histórica, expresada en los términos expuestos anteriormente, toda vez que al dignificar su estado de victimas, al recuperar una identidad, y la integridad moral y cultural, y recibir la compensación por los daños, tener el duelo que se merecen, para así proyectar su vida hacia el futuro, y dignificar su existencia.

En muchas ocasiones, los hijos de las victimas materiales, proyectan en su vida los esfuerzos de sus padres que significaron el resultado de la tragedia, en la mayoría de las ocasiones la defensa de los derechos humanos, o la lucha contra el régimen político establecido.
En cuanto ha lo que es necesario para lograr dichos objetivos, como lo he venido diciendo, es necesaria la afrenta pública de las victimas contra el estaus quo, de manera que se genere la conmoción social por la ocurrencia de las desapariciones forzadas, es necesario también, que se derroquen las versiones oficialistas y criminales que soslayan la realidad de la desaparición, y es imprescindible que las victimas reciban la compensación por los daños, morales y materiales, que no constituyen una reparación, sino como bien lo hemos venido señalando una compensación, toda vez que no se puede volver al estado anterior de las cosas, sino simplemente aminorar los efectos del trauma causado, por lo cual debe procurarse como mínimo que la victima viva su vida cómodamente y de manera digna.



1. HIJOS POR LA MEMORIA Y CONTRA LA IMPUNIDAD Camilo Álvarez, Alejandra Gaviria Serna, Manuela Gaviria Serna, Nadia Caruso, Oscar Pedraza, José Darío Antequera.
2.Gaborit, Mauricio. RECORDAR PARA VIVIR: EL PAPEL DE LA MEMORIA DOLORIDA EN LA TRANSFORMACIÓN DEL IMAGINARIO SOCIAL Y DE LA IDENTIDAD. Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), El Salvador

sábado, 30 de octubre de 2010

DESAPARECIDOS

pablomalagoncajiao@gmail.com
blog: pablomalagondanielasarria
ACTIVIDAD 4 MODULO 3
PABLO MALAGON
DANIELA SARRIA
Cátedra Virtual Ignacio Martin Baro


DESAPARECIDOS
En El Contexto Colombiano




Contextualización

“Al 31 de agosto de 2010, 32.682 personas han sido reportadas como desaparecidas y, desde que realizó la primera exhumación en marzo de 2006, la Fiscalía ha recuperado 3.410 cuerpos en 2.822 fosas, y ha identificado y entregado 1.002 cuerpos a sus familiares. Por el momento, 629 cuerpos más están en los laboratorios del CTI y Medicina Legal para ser identificados y otros 125 serán entregados durante los próximos días a los familiares.

La Fiscalía tiene información de al menos otros 9.000cuerpos, arrojados en fosas o escondidos en cementerios como NN. La tarea es difícil para los 18 equipos científicos, liderados por fiscales, porque los cuerpos se encuentran en zonas de difícil acceso y en donde todavía hay presencia de grupos armados ilegales. En su trabajo de búsqueda de cuerpos, 15 comisiones humanitarias han sido atacadas.

La Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía no sabe cuántos cuerpos más tendrá que exhumar en territorio nacional. En un país marcado por la violencia a manos de paramilitares, guerrilleros y grupos armados ilegales, el número de fosas y desaparecidos es incierto.”

Colombia, es un país de un contexto sociopolítico complejo, la multiplicidad y multiculturalidad de los actores violentos, aunados los matices y consecuencias sociales y culturales que estos le aportan al imaginario social colectivo y que trastornan las bases estructurales y culturales del conflicto.

En la actualidad, Colombia es afectada por la actuación de la guerrilla, los paramilitares, la delincuencia común, la corrupción política; todas patrocinadas por el narcotráfico, no en consideración a las drogas como tal, sino de la ilegalidad de la actividad de fabricación y expendio y la riqueza y violencia que de estas se deriva. La estrecha relación que se extiende entre los líderes y representantes políticos con los capitalistas narcotraficantes y entre estos dos y los grupos paramilitares a ocasionado diferentes daños en la sociedad como; desplazamiento forzado, muertes y asesinatos selectivos, desapariciones y masacres a poblaciones y comunidades enteras, en fin, diversos crímenes de lesa humanidad. La corrupción de las entidades del Estado y de los funcionarios con mayor incidencia en el rumbo del aparato estatal, impiden que el Estado pueda participar de manera efectiva en el conflicto y pueda prestar sus servicios y cumplir con sus fines constitucionales de manera eficiente y continua, limitando así, la voluntad política y social de algunos actores.





Conceptualización


Para poder siquiera dar un paso inicial en la restauración y reparación del tejido social, es necesario la intervención del científico social, en este caso bajo las teorías psicosociales de Baro, implementando una ideología de la liberación que permita derrocar las ideologías creadas por el conflicto de la desaparición, las victimas requieren que se trabaje en la memoria histórica y se busque tratar el trauma psicosocial, de tal manera que sea posible para estos, la verdad, justicia y reparación, para lograr una reconciliación autentica con la sociedad, y así lograr la reparación del tejido social.

La Estructura del conflicto colombiano que ocasiona la desaparición masiva y selectiva de personas, se desarrollan a través del conflicto político, de la aparición de los grupos paramilitares y el narcotráfico, como fuentes de mayor impacto, donde participan las fuerzas del estado en coordinación con los criminales y de manera autónoma, dicho conflicto tiene un trasfondo de intereses, en el que se da la disputa por la acumulación de tierras y riquezas, para la explotación del narco y que financia en ultimas a los representantes y dirigentes políticos y elimina a quienes se oponen a la corrupción.

Como lo hemos venido mencionando durante el curso, y por razón de nuestro criterio jurídico y político, el conflicto requiere de una culturización política de la sociedad para desdibujar las ideologías politiqueras de manera que se pueda hacer sano y pleno ejercicio de la democracia, y pueda participar en ella cualquier orientación política libre de amenazas y crimen.



REPARACIÓN DEL TEJIDO SOCIAL


Para realizar o iniciar la reparación del tejido social deteriorado por la desaparición, debe darse la recuperación de la memoria histórica, creando en el imaginario histórico, la realidad de las víctimas de la desaparición, sentando el precedente simbólico, jurídico y político, este ultimo a través de la verdad, justicia y reparación, para avanzar en la reconciliación autentica con la sociedad. En cuanto al precedente simbólico, la memoria histórica debe, en el trabajo conjunto con las víctimas establecer un evento en el cual se planteen las necesidades de curar las heridas dejadas por el conflicto, o siquiera apaciguar dichos daños, con una representación simbólica o material de las víctimas, en este caso, y tratando cada caso particularmente, podría ejemplificarse; la creación de un monumento en homenaje a los desaparecidos de alguna población donde los actores violentos, como los paramilitares, desaparecieron grupos significativos de personas, para dejar sentado en la memoria histórica un elemento artístico y representativo del dolor de estos hechos, y por otra parte colaborar con la elaboración de la historia, contra la verdad oficialista de la historia que naturaliza la violencia para dejarla en el olvido, dándole de esta manera un manejo tal que genere una identidad social de la sociedad con el conflicto.

Vale recordar, que se deben encaminar las acciones necesarias para tratar de recuperar la dignidad de las personas, hallando los cadáveres de las víctimas, logrando que la justicia actué oportunamente en la sanción de los responsables de los hechos, que de la misma manera se llegue a conocer la verdad de los hechos y las razones de estos actos, y buscando así la reparación de las víctimas, para lo cual se debe replantear jurídica, legal y jurisprudencialmente un nuevo camino en la responsabilidad del Estado, ya que no en todos los casos, es imputable la responsabilidad a éste, sino que se requiere de tortuosos procesos judiciales para llegar a lograr una indemnización, y que en muchos casos podría ser desconocida para las familias de las víctimas, es necesario que se tome en cuenta, que somos un Estado Social de Derecho y que como tal, esta cimentado en valores como la solidaridad y la igualdad, considerando que todos los colombianos estamos sometidos y expuestos a el peligro que constituye el conflicto armado y político que vivimos hace mas de 50 años, y que en cualquier momento dicho riesgo puede materializarse de una u otra forma, y entonces será necesario para nosotros una reparación, y el Estado debe por esto crear un fondo de solidaridad de reparación para las víctimas.

No hace falta señalar, que la importancia de la Dignidad Humana en este conflicto es relevante para lograr la reparación de las víctimas, pues el trauma psicosocial del que se trata, es irreparable pero si compensable, es decir, no se puede reparar puesto que no se puede regresar al estado psicológico y material anterior a la ocurrencia de los hechos violentos, pero si se puede apaciguar dicho daño, con lo que hemos venido aduciendo, una eficaz justicia, para así lograr una verdad y una reparación; traducida en una compensación.

Las victimas están en todo el territorio colombiano, la salud mental de las victimas está afectada en tanto que su vida en relación ha sido afectada, pues se ha destruido su círculo familiar y amoroso, se ha creído que es una experiencia normal en la sociedad y que la situación es irremediable, el fatalismo debe dejarse a un lado, para lograr que la comunidad trabaje solidariamente en la deconstrucción de esta realidad y lograr restaurar el tejido social, de manera que no se sigan presentando en esta magnitud dichos actos, reduciéndolos a un margen mínimo, pues sabemos que la meta debiera ser nula, pero nuestro conflicto requiere de más tiempo y trabajo para superar esta faceta de la violencia.

Este proceso social de restauración del tejido social requiere del empoderamiento de las víctimas, para que se organicen dentro de la sociedad, bajo el precepto de la solidaridad y la igualdad constitucional, apoyando a las comunidades afectadas y logrando una integración desde la individual hacia lo colectivo, para hacer transito a la reparación social con miras a derrotar la impunidad, con la eficacica de la justicia, donde haya un acceso en condiciones de igualdad, eficacia y celeridad (transito a el sistema oral), y logrando la verdad y la compensación, donde el Estado a través de los fondos de solidaridad para víctimas del conflicto, puedan ser compensados por fuera aun de las consideraciones jurídicas lógicas, logrando que el tejido social se fortalezca con la cooperación del estado y la comunidad en general, para lo cual se requiere de la eventual participación de las ONG’S y organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, y de la comunidad internacional en general.